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PERDIENDO LA VIRGINIDAD

Lo que sucedió aquel fin de semana no me lo podía creer ni yo mismo, pero así sucedió y tras analizarlo muy detenidamente he pensado que lo mejor era escribirlo para que todos vivieran parte de lo que viví yo

Conocí a mis nuevos amigos Jefferson y Claudia a través de un relato que enviaron a todo relatos, después de leerlo me pareció muy interesante y me puse a través de correo en contacto con ellos. Primero hablé con él y le dije lo mucho que me había gustado su relato y lo que me gustaría poder vivir y disfrutar lo que ellos habían vivido y disfrutado.

Tras un intercambio de fotos y de ideas nos pusimos de acuerdo en que sería interesante conocernos y ver si había feeling entre los tres y hasta donde seriamos capaces de llegar.

Con toda la ilusión del mundo me dispuse a viajar, pues mis nuevos amigos vivían lejos de la ciudad en la que yo habito.

Pero antes de continuar os diré que yo soy un hombre de unos cincuenta años más bien bajito y calvo, no muy agraciado físicamente aunque sí es cierto que me conservo muy bien pues hago regularmente ejercicio y me gusta mucho correr por la playa todos los días, por lo tanto aunque tengo algo de barriguita, se puede decir que nadie me echa la edad que tengo.

Cuando llegué al aeropuerto donde vivían mis amigos me encontré con que Jefferson era un tipo de 34 años físico normal, simpático y con ganas de agradarme, blanco y de aproximadamente 1,75.

Claudia, su esposa resultó ser una bella mujer de 27 años, blanca, cabello negro y un cuerpo muy bien dotado, muy simpática y también con ganas de agradarme y de conseguir que hubiese un buen rollo entre nosotros.

Me subieron en su auto tras las presentaciones formales y los besos en la cara de rigor y nos dirigimos directamente al hotel que yo había reservado, ya que, por si no había una buena empatía entre nosotros yo preferí tener un sitio donde poder dormir hasta el domingo que me volviese a mi casa.

Durante todo el camino yo me tenía que girar en el auto para poder hablar con Claudia que se había sentado atrás e iba echada hacia delante para que nos pudiésemos oír. Jefferson conducía a través del endiablado tráfico de la ciudad y ella y yo hablábamos de naderías para irnos conociendo un poco y sobre todo para poder definir nuestras posiciones. Mientras hablábamos a Claudia se le escurría la falda que llevaba hacia las caderas pues llevaba las piernas un poco abiertas para poder seguir el vaivén del coche. Yo vislumbraba al fondo de sus piernas unas braguitas que relucían de lo blancas que eran, pero trataba de no mirar para no parecer demasiado ansioso y no darles una mala impresión. Jefferson miraba de vez en cuando a su esposa `por el espejo retrovisor y sonreía mientras Claudia seguía hablando conmigo y parecía no dase cuenta de que la falda cada vez dejaba ver más de sus piernas y sus muslos y yo cada vez iba poniéndome más y más nervioso y no atinaba hacia dónde mirar.

De pronto el auto dio un brusco frenazo y Claudia se vino hacia nosotros y mientras se sujetaba a los reposacabezas de nuestros asientos la falda se le subió por completo casi hasta las caderas dejándome ver prácticamente todas sus bragas y vislumbrar su rajita debajo del fino tejido que protegía su tesoro. Me giré bruscamente para poder parar también el frenazo que estábamos sufriendo y quedándome grabada la visión de las bragas y la rajita de Claudia en mi memoria.

Una vez recuperado el equilibrio miré a Jefferson, que con una amplia sonrisa me preguntó:

-¿Qué te gustó lo que viste hasta ahora? Jajaja.

Algo sonrojado respondí:

-Hombre si te refieres a la ciudad es muy bonita, si te refieres a alguna otra cosa la verdad es que me ha parecido deliciosa, Jajaja.

Al fin llegamos al hotel y ellos me dijeron que mientras él aparcaba, Claudia podía subir conmigo para ver la habitación y así no se quedaría sola hasta que el llegase, cuando consiguiese aparcar iría a mi habitación para poder ir a tomar algo juntos.

Así lo hicimos y nos fuimos los dos a registrarme en la recepción del hotel mientras Jefferson aparcaba.

Subimos a la habitación, la cual consistía en un vestíbulo una pequeña salita de estar y la habitación propiamente dicha con una tremenda cama king size de 2 x 2 metros. Y al fondo un tremendo ventanal que daba a la ciudad, la cual se veía preciosa tras el cristal y el aire acondicionado.

¡Caramba, dijo Claudia, menuda habitación!, se conoce que te quieren bien pues debe ser la mejor habitación del hotel.

Jajaja, reí yo nervioso, no, lo que ocurre es que mi agente de viajes es una amiga muy querida y me consigue cosas buenas a un precio inmejorable.

¡Menuda cama!, dijo ella, mientras se tiraba encima cuan larga era y no preocupándose lo más minino de cómo caía su ropa y lo que dejaba ver.

Mis ojos no dejaban de mirarla y ver como retozaba encima de la cama, daba vueltas encima de ella, llevándose la colcha y la ropa.

Me empecé a poner cachondo al ver cómo me dejaba ver su ropa interior y como al girar se le subía la falda y sin ningún tipo de reparo dejaba que yo me fijase en sus piernas y en sus cachas ya que las braguitas apenas si eran un tanga que por detrás dejaba todo su culo al aire.

Jajaja, mientras se reía me dijo: Parece que se te está levantando algo en el pantalón, ¿es que te encuentras mal? Jajaja.

Un poco azorado vi como efectivamente mi polla se iba poniendo dura mientras veía a aquella suculenta mujer revolcándose por mi cama y dejándome ver su culo y vislumbrar por encima de su tanguita su preciosa rajita la cual apenas si tenía una pequeña porción de pelos en el centro, lo cual la convertía aun en más deseable.

Sin pensármelo más me abalancé sobre ella que seguía jugando encima de la cama, conseguí que se quedara quieta y comencé a besarla en la boca, ella abrió la suya y se encontraron nuestras lenguas mientras mi mano conseguía alcanzar sus pechos por encima de la blusa que llevaba puesta, dándome cuenta en ese momento que no llevaba sujetador y que realmente solo la fina tela era lo que hacía que mis manos no estuviesen sobre sus pequeños pero apetecibles pechos.

¡Caramba, como vienes!, me dijo Claudia, ¡parece que estas hecho todo un toro!, pero creo que ya no te voy a dejar seguir hasta que llegue Jeff, sino se perdería la mitad del espectáculo, indicó mientras se separaba de mi y se echaba a reír con una carcajada amplia y limpia.

Se levantó de la cama, se acomodó la ropa y se sentó en uno de los sillones mientras me dejaba confuso y encendido encima de la cama revuelta.

Acomodada en el sillón y con las piernas abiertas, dejándome ver el tesoro que tenían entre las piernas y como si con ella no fuese nada de lo que había ocurrido antes, me comenzó a interrogar sobre mi vida, mi trabajo y mis cosas personales. Yo, no me lo podía creer, estaba con una mujer encantadora, llena de pasión, como acababa de demostrarme y enseñándome sus piernas hasta su pubis y más caliente que hacía mucho tiempo y no podía tocarla a menos de que quisiese tener un disgusto con mis anfitriones… y su marido sin venir de aparcar el dichoso coche.

Pasado un rato le dije:

Claudia, no podrías darme algo más de la medicina que me diste hace un ratito, porque la verdad, no sé si Jeff va a venir o no y yo estoy a punto de estallar.

Con una sonrisa encantadora y llena de sensualidad me contestó: Antonio, te daré todo lo que quieras pero cuando esté delante mi marido, antes y solo por ver como sigue subiendo el bulto de tu pantalón te enseñare algo de lo que tengo reservado hoy para ti; y diciendo esto se levanto del sillón y situándose apenas a un paso de donde yo estaba en la cama fue lentamente desabrochándose uno a uno los botones de la blusa y ofreciéndome a la vista unos maravillosos pechos, con unas aureolas marrones oscuras y unos pezones grandes y erectos que prácticamente me llegaban a mis ojos poniéndome aun más caliente si es que eso era posible, acercó sus manos a sus pechos y tirando de los pezones y mientras sonreía me dijo:

¿Te gustaría estirarlos un poco?, Jajaja,

Diciendo eso y soltándose los pezones se acercó a mí y pasó sus manos sobre el bulto que se me apreciaba en el pantalón y hecho esto giró y se fue directamente hacia la puerta de la habitación.

Justo cuando llegó allí, no sé si lo tenían previsto o si fue casualidad, llamaron a la puerta y era su marido.

Jajaja, así que habéis empezado la fiesta sin mí, dijo Jeff, ese no era el trato, y tendré que castigaros a ambos por ello.

Diciendo eso cogió y su esposa por detrás levantó su falda mientras me dejaba ver sus cachas blancas y bien torneadas y le dio un par de fuertes palmadas en cada una de ellas, poniéndoseles rojas de inmediato.

Se acercó a la cama, donde yo seguía, y me bajó la cremallera de mi pantalón y dándome la vuelta a la vez de un tirón me lo bajó y el slip también dejando mis cachas al aire y con la misma firmeza que a su mujer me dio sendos golpes en las nalgas, que me hicieron saltar las lágrimas y me pusieron las cachas al rojo vivo.

Muy satisfecho se dio la vuelta y se sentó en un sillón mientras decía: “Bueno, estamos en paz, durante el fin de semana el que no se comporte de acuerdo a las reglas recibirá de los otros dos, sendas cachetadas en las nalgas, ese es el trato; ¿todos de acuerdo?

Yo aun sin recuperarme de los golpes recibidos asentí con la cabeza, mientras Claudia decía: “Si, mi amor, y estoy deseando que os portéis mal los dos, vais a ver lo que es una firme mano femenina”.

Mientras decía esto Claudia se quitó la breve faldita que llevaba dejando al fin que yo pudiese contemplar su hermosas piernas y su culo rojo por las nalgadas y como no, su triangulo que se transparentaba debajo de su breve braguita. Aquello me terminó de volver loco y puesto que ya estaba desnudo de cintura para abajo, me di la vuelta y dejé que ambos viesen mi miembro erguido como si fuese un mástil de una bandera y apuntando directamente al coño de Claudia.

No tengo un pene muy largo, apenas tiene 16 cm y tampoco es muy grueso, pero lo que sí es cierto es que es capaz eyacular tres o cuatro veces en una sesión de sexo y siempre a la menor insinuación de nueva acción se vuelve a poner de pie como si no lo hubiese hecho en meses, o sea que jamás me ha defraudado, por más que le pida cosas imposibles.

Me puse en pie y terminé por quitarme la camisa quedándome al igual que Claudia solamente con los zapatos.

¡¡¡Vaya, como estamos! dijo, Jeff, pues vais a tener que ponerme a la par porque yo estoy un poco frio aun. Diciendo esto se acercó a mí y me cogió la polla con la mano, mientras con la otra mano acercaba a Claudia hasta que llegó con su boca abierta y se comió de un solo empujón mis 16 cm. Jeff cuando se quedó con las manos vacías y en un movimiento rápido se denudo y nos dejó también ver el tesoro que tenia escondido. Al verlo Claudia se giró y se metió la polla de su marido en la boca mientras a mi me masajeaba con su mano. A esas alturas yo ya estaba totalmente desinhibido, por lo tanto metí mis manos por debajo de la braguita de Claudia y noté como tenía el sexo totalmente mojado, retiré mis manos y me la llevé a la boca para probar sus jugos, relamiéndome al sentir su sabor y volviendo a poner la mano en su sexo. Jeff, se tensaba mientras notaba como su mujer le comía la polla y se la metía y sacaba de su boca mientras con los ojos me miraba a mí directamente. Yo decidí no andarme más con delicadezas y de un solo tirón le rompí el tanga que tiré directamente a la cara de Jeff, el cual lo atrapó y se lo acercó a la nariz para sentir el olor de su mujer ya que este estaba muy muy mojado de sus jugos.

Ya viendo aquella escena y sin poderme reprimir ni un segundo más agarré a Claudia por la cabeza y se la hice voltear y saqué la polla de su marido y metí mi lengua en ella y mientras la besaba le agarraba las tetas y se las presionaba y tiraba de los pezones y se los retorcía mientras ella no dejaba de gemir sintiendo su boca inundada por mi lengua y mi saliva y los pezones retorcidos por mis manos, ella bajó sus manos y mientras con una me tocaba los huevos y el escroto con la otra me masajeaba mi verga. Jeff de pie se masturbaba mientras veía a su mujer haciéndoselo conmigo, yo me acerque un poco a Jeff y mientras Claudia seguía con su masaje conseguí llevar una mano hasta la polla de él y comencé yo también a masajearlo. El se retiró un poco, con lo cual yo supuse que no quería que yo le tocase, así sin más me dedique a Claudia y notando como su coño estaba completamente húmedo, le metí mi polla hasta los huevos, cayendo ambos encima de la cama sin que esta se saliese, mientras se la metía y mientras una mano usaba para aplastarle las tetas y sobárselas sin cesar y le comía la boca, con la otra mano le metí un dedo dentro de su culito, ella dio un pequeño respingo y exhaló un suspiro ¡aHH! , dijo. Jeff seguía a lo suyo y mientras yo bombeaba a Claudia él se lanzo a meter le su polla en la boca y me obligaba a retirar mi boca de donde la tenia, pero viendo tan cerca aquellos huevos, simplemente me los metí en la boca mientras él se movía rítmicamente dentro de la boca de su mujer y yo me movía al compas mientras la follaba y le metía un dedo por el culo.

Yo, por los relatos que había leído de ellos, sabía lo que les gustaba, así que sin más preámbulos les tumbé a ambos encima de la cama y les levante las piernas dejando al aire el culo de ambos, pasé mi lengua por el culo de Claudia y comencé a chupárselo y a mojarlo mientras le metía un dedo en el culo de Jeff, el cual comenzó aplicadamente a darse masajes en la polla. Cuando sintió mi dedo dentro de él también soltó una exclamación, con lo cual supe que la cosa iba bien y que le estaba gustando lo que le hacía, seguí aplicando mi lengua sobre el coño y el culo de Claudia que seguía con los ojos cerrados y masajeándose las tetas mientras me decía “más méteme toda tu polla por el coño y rómpeme el culo”. Sentí que a mí me venían oleadas de placer con solo pensar en lo que le iba a hacer a esa pareja. Jeff terminó corriéndose encima de su barriga mientras yo le metía ya dos dedos en su estrecho culito. Así pues recogí todo su semen y con la mano se lo metí por el culo, con lo cual este quedó bien lubricado así que saque mi lengua del culo de Claudia y mientras le metía un par de dedos por su cuca y otro más en su culo, metí toda mi polla de un solo golpe en el culo de Jeff, el cual soltó un grito cuando se dio cuenta de que lo había ensartado en un solo golpe, comencé a sacar y meter mi polla de su culo y notaba como los esfínteres de Jeff se dilataban y contraían conforme yo entraba y salía.

Claudia notando como los dos hombre estábamos pasándolo bien se dio la vuelta y se puso a chupar la polla ya blanda de su marido y metía la cabeza entre su culo y mi polla e iba lubricando con su lengua mi polla que cada vez entraba mejor dentro de aquel agujero que ya había sido dos veces usado por otros tantos hombres en las dos veces que lo habían penetrado. Jeff volvió a empalmarse y Claudia se metió su polla en la boca para lubricarla, se acomodó y consiguió meterse la polla de su marido en la cuca mientras yo seguía taladrando el culo de su marido y la polla me entraba hasta los huevos. Me di la vuelta, saque mi tranca de Jeff y el soltó un suspiro cuando notó el hueco que mi pene había dejado en su culo, pero me metí entre él y Claudia y mientras él seguía metiéndosela por la cuca yo abrí bien el culo de Claudia y le metí mi polla después de haberle echado un poco de saliva, aunque realmente no hacía falta pues ella estaba muy lubricada por los jugos de su coño y los restos de semen de Jeff. Estando así ya no podía mas, con lo cual me corrí dentro de Claudia, vaciándome por completo, Jeff salió de la cuca de Claudia que se había corrido dos veces mientras la fallábamos los dos y se puso a comerse mi semen que resbalaba por el culo de su mujer, y dándose la vuelta le metió la boca llena de mi semen a Claudia en su boca y esta se volteó también y lo que quedaba que no se habían comido ninguno de los dos me lo metió a mí en mi boca, así pues los tres comimos lo mismo. Yo un tanto sorprendido supe por primera vez qué sabor tenía mi semen, pues aunque a veces había hecho por intentar comérmelo después de haberme masturbado, al final nunca llegaba a hacerlo.

Estaba pensando en esa situación y noté el cambio que se había producido a mi alrededor, pues Claudia se había levantado de la cama y me había puesto a mí en la postura de los perritos, dejando mi pene flácido cayendo hacia la cama y mi culo abierto; se metió debajo mía y se puso a chupar mis huevos y mi escroto, llegando a meter su lengua en mi ano. Aquello era un placer único, me encantaba sentir como su lengua entraba y salía de mi ano y como mis esfínteres se iban relajando y como mi polla volvía a comenzar a endurecerse. Mientras seguía yo sintiendo ese placer no me percaté de que Jeff no estaba dentro de mi campo de visión, y de pronto si note como la lengua de Claudia se hacía más dura y cuando mire hacia abajo me percaté de que Claudia estaba entre mis piernas pero su lengua estaba descansando en su boca pues solo sonreía.

En ese momento supe lo que iba a ocurrir y aunque no me dio tiempo a prepararme me di cuenta de que el que había estado chupándome últimamente había sido Jeff y de pronto noté la punta de su polla en la entrada mi culo y cuando traté de relajarme noté como su polla se abría paso entre mis glúteos y entraba como un martillo pilón abriendo todo lo que estuviese cerrado. El dolor se hizo insoportable y a punto estaba de darle un golpe para echarlo fuera de mi cuando comencé a sentir un placer sensual y muy diferente del que había sentido hasta ese momento. Me dejé llevar y noté como Jeff seguía entrando dentro de mí y como Claudia, mas cariñosa que nunca se metía en mi boca y me daba todo el sabor de la suya, me dejaba sus tetas a la altura de mi boca y a la vez me acariciaba el pecho sin cesar. Me llegaba el placer en oleadas y sentía como Jeff cada vez me daba más y más polla, yo creía que no podía entrar más y él seguía metiéndome trozos de su carne y yo seguía dejándole entrar. El dolor era cada vez menor y sin embargo el placer si iba acrecentando por momentos. De pronto Jeff comenzó a jadear e inundó de semen mis intestinos. Se dejó caer sobre mi espalda y comenzó a descansar, yo notaba como poco a poco se iba escurriendo su polla entre mis glúteos y como se iba saliendo de mi culo. Cuando se salió por completo noté como se retiraba y yo me deje caer sobre Claudia que seguía debajo de mí. Esta dándose la vuelta me puso contra la cama y se fue hacia abajo. Llego a mi culo, me abrió las piernas y se puso a chupar todo el semen que me estaba saliendo y que era de su marido. Nuevamente se acercó a la boca de Jeff y le metió todo el semen que había recogido de mi culo en su boca.

Entonces ya sí que llegó mi más absoluto desconcierto pues Jeff nada más dejar la boca de su mujer llena de sus propios jugos, se acercó a mí y me dio un beso en la boca en el cual me transmitió todo el semen que ella le había dejado a él.

Así supe como besaba un hombre por primera vez en mi vida, después de haber sido desvirgado.

Quedé tumbado sobre la cama, pensando y recordando mientras medio me adormilaba, notando a mi lado el cuerpo también cansado de Jeff que iba poco a poco acompasando su respiración mientras iba cayendo en un letargo producido por la excitación, lo bien que lo habíamos pasado y el cansancio.

Sentí el ruido de un golpe fuerte y duro y luego otro más, me incorporé en el acto y noté como a Jeff le rodaban dos lagrimones de sus ojos, aún mirando sin llegar a comprender sentí en mis propias nalgas dos golpes fuertes y seguidos y a la vez una tremenda carcajada, mientras yo también notaba como mis lágrimas caían sin mi consentimiento y oía la voz de Claudia que decía: “Esto es por haber sido malos, estoy aplicando la misma medicina que me diste a mi antes Jeff, me habéis dejado abandonada y os lo habéis montado vosotros solos mientras yo lo único que hacía era esperar a que mis dos machos se desfogaran, y ahora resulta que os echáis a dormir, así que espabilaos si es que no queréis mas de la misma medicina. Por cierto que me duele la mano, así que os he debido dar bien duro, Jajaja”

Jeff y yo nos miramos con cara de asombro y ambos a la vez y sin ponernos de acuerdo con palabras nos abalanzamos sobre Claudia a la vez y cada uno la cogió de un brazo.

Ella reía y chillaba mientras caía en la cama entre nosotros dos. Ahora verás lo que te ocurre, le dije, por haber despertado al monstruo dormido.

Dicho y hecho, entre su marido y yo la atamos con nuestras propias ropas a los lados de la cama estirándole los brazos y las piernas todo lo que pudimos, dejando al aire todo su sexo y sus preciosas tetas que estimuladas por la situación que pensaba iba a vivir cada vez se ponían con los pezones más duros y tensos.

Me acerqué a su boca y de un solo lengüetazo fui recorriendo toda su cara mientras la llenaba de saliva y ella intentaba retenerme pero yo no la dejaba y seguía dándole lengüetazos por toda su cara. Jeff estaba en sus pies y no paraba de darle los mismos lengüetazos en ellos, mientras ella intentaba separarse ya que solo recibía cosquillas y no paraba de reír. En ese momento ambos nos pusimos serio y Jeff sin mediar una palabra cogió su cinturón y le dio un par de golpes en las plantas de los pies, en ese momento sus gritos se hicieron bien duros, pero el marido sin asustarse volvió a dar dos golpes más con una fuerza tremenda que consiguieron que a Claudia se le saltarán las lagrimas hasta y comenzara a chillar: “Cabrón, no me hagas eso, te voy a matar, estate quieto”. Viendo el ruido que se estaba haciendo y teniendo en cuenta que aquello era un hotel de prestigio, no se me ocurrió otra cosa que recoger una de las prendas que estaba en el suelo y metérsela en la boca para que dejas e de berrear. Casualidades de la vida, resultó ser mi calzoncillo que se lo hice comer completamente mientras daba alguna que otra arcada.

Yo bajé a los pezones y sin piedad ninguna tiré de ellos con fuerza, luego me acerque más y metí uno de ellos en mi boca y chupé sin piedad mientras ella seguía intentando chillar, aunque cuando acerqué mis manos a su entrepierna noté como estaba mojada de todos los jugos que estaba echando por allí. Comencé a sentir como mi polla empezaba a endurecerse y aunque me dolía el culo baje más hasta situarme entre sus piernas, mientras Jeff subía a chuparle el otro pezón y comenzaba su labor de tirar de él. Metí mi cabeza entre sus piernas y sentí su olor fuerte de hembra en celo y cómo se movía para que entrase de una vez, haciéndome rogar metí dos dedos y le cogí el clítoris y tire del hacia fuera, le abrí los labios y deje expuesto todo su sexo , me acerque a él y lo volví a oler y advertí nuevamente su característico olor con lo cual aun me excité más, cogí a Jeff de la mano y lo hice ponerse donde yo estaba para que el también sintiese los olores de su mujer. Ambos teníamos la cabeza casi metida dentro de sus piernas mientras ella intentaba decir algo que no comprendíamos. Le retiré la mordaza tras advertirle que si se ponía a gritar se la volvería a poner. Me dijo que ambos no nos pusiésemos entre sus piernas que le dolía. Mira, eres nuestra sirvienta y te comportarás como nosotros te digamos y si no lo haces, volverás a recibir un castigo en las plantas de tus pies o en cualquier otro sitio que se nos ocurra, le dije.

Ella asintió y `pidió que la desatáramos que haría todo lo que nosotros quisiéramos. Jeff, apiadado de su mujer le desató la mano izquierda y mientras se acercaba a ella para hacer lo mismo con la derecha recibió un sonoro bofetón en toda la cara.

¡Jajaja, dijo Claudia, os creéis todo, ahora que estoy desatada veréis! E intentó desatarse la otra mano, pero a pesar del dolor de la cara Jeff fue más rápido y le volvió a coger la mano desatada y con fuerza se la volvió a atar.

¡Ahora verás lo que te espera, zorra!, dijo Jeff y yéndose hacia sus piernas nuevamente la azotó con el cinturón varias veces dejándole unas marcas rojas como si fuesen serpientes.

Yo, aprovechando los nuevos gritos, volvía meterle mis calzoncillos en la boca y ya que estaba cerca, jejeje, le tironeé nuevamente de los pezones que seguían estando duros como piedras.

Bajé nuevamente hasta su sexo y me metí en el de un solo golpe, notando como ella contraía su vagina al principio y luego se relajaba para comenzar a disfrutar. Pero hasta ahí llegó su satisfacción porque en ese momento me pidió un sitio su marido, así que le soltamos una pierna y la pusimos de medio lado con lo cual la penetramos los dos por la vagina. Ella comenzó a gemir al sentir los embates que acompasadamente le dábamos los dos. A pesar de que al principio nos había costado trabajo a los dos entrar, notamos como se iba lubricando y poco a poco le llegó el primer orgasmo. Noté como su respiración era cada vez más agitada y como casi no podía respirar por tener la boca tapada. Levanté la mano y le saqué la ligadura y empezó a gritar, pero esta vez era de placer y pedía más, más, más. Llegando su segundo orgasmo en varias oleadas que parecian no terminar nunca mientras gemia y gemia sin cesar y seguia diciendo que queria mas.

Así que quieres más, pues toma mas y sacando su polla de la vagina, Jeff de un solo golpe la metió en el ano, el grito fue descomunal, ella no se lo esperaba y no estaba lubricada, pero ahí tenía a su marido follándola por el culo mientras yo seguía con mi ritmo dándole por la vagina.

Jeff me dijo, oye, ven aquí tu también que aquí hay sitio para los dos.

Ella puso los ojos en blanco y pidió por favor que no la penetrásemos los dos por el ano, pero dicho y hecho, metí un dedo y empuje un poco para que se le abrirse mas el agujero mientras su marido seguía bombeando sin parar, y después metí poco a poco mi polla hasta llegar a tocar con los huevos sus nalgas. Los chillidos de dolor comenzaron a menguar para dar paso a los gemidos de placer que pedían que se la metiésemos más y más. Con mi mano comencé a meterle los dedos por la vagina mientras le tocaba el clítoris y con la otra mano le tirábamos de los pezones sin cesar. Claudia comenzó un ritmo loco y desenfrenado y se corrió durante un tiempo que parecía que iba a durar toda la tarde.

Cuando lvimos que se corria sin parara tanto Jeff como yo nos corrimos y notamos como nuestro semen se iba juntando y mezclando en sus tripas y poco a poco se fueron poniendo flojas nuuetras pijas hasta aque ambas se salieron de aquel delicioso agujero.

En ese momento Claudia se levantó y fue al baño mientras se le escurria el semen entre sus piernas. Jeff y yo agotados pero sonrientes nos dimos un abrazo en el cual intervino todo nuestro cuerpo y asi, entrelazados y satisfechos nos quedamos adormilados mientras oiamos el canturreo de Clauidia mientras se duchaba

Pero eso apenas si fue el primer asalto de un largo fin de semana que no había hecho más que comenzar y que si queréis os seguiré contando. Para ello solo debéis enviarme a mi correo vuestros comentarios o sugerencias, apetencias o aquello que se os ocurra abgaro@hotmail.com

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